Cada año aparecen tendencias nuevas, pero no todas tienen recorrido real.
En Amai Studio preferimos mirar más allá de “lo que se lleva” y centrarnos en aquello que aporta calma, calidad y un sentido duradero a los espacios.
Por eso, cuando hablamos de tendencias que sí merece la pena seguir en 2026, no nos referimos a modas pasajeras, sino a líneas que encajan con una forma de vivir más consciente, más sensorial y mucho más conectada con el bienestar.
Estas son algunas de las que creemos que marcarán el año.
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ToggleNeutros cálidos y táctiles
Los neutros fríos se van desdibujando y dan paso a tonos tierra más sofisticados: cacao suave, manteca, verde oliva, terracotas muy matizadas.
Lo importante no es solo el color, sino la textura: lino, lana, maderas naturales, piedra, yeso… Materiales que invitan a bajar revoluciones y que generan ambientes más acogedores y sensoriales.
Colores profundos como acento
La tendencia no es colorearlo todo, sino elegir bien dónde hacerlo. Una butaca, una lámpara, un mueble especial o un detalle arquitectónico pueden aportar muchísima presencia sin saturar el espacio. El color se vuelve estratégico, no protagonista por defecto.
Materiales naturales y biophilia depurada
No hablamos de llenar la casa de plantas, sino de crear ambientes que respiren naturaleza de forma auténtica: madera natural, piedra con veta visible, cerámica artesanal, fibras reales y luz más natural. La idea es simple: diseñar hogares que reduzcan la sensación de estímulo constante y aporten bienestar.
Artesanía y diseño con trazabilidad
El verdadero lujo del 2026 no es lo ostentoso, es lo bien hecho. Piezas únicas, mobiliario a medida, tapicerías con textura, obras de arte con identidad y diseño local con historia detrás. Menos compras impulsivas; más intención, más valor y más durabilidad.
Maximalismo curado
No es un retorno al caos, sino a la selección. Piezas con historia, estampados que dialogan entre sí y objetos que cuentan algo. Un carácter muy personal, pero editado con criterio.
Revival vintage reinterpretado
Vuelven los años 60 y 70, pero no como copia literal: curvas suaves, maderas oscuras, terciopelos elegantes, estampados retro reinterpretados. Lo interesante es la mezcla con materiales naturales y líneas contemporáneas. Calidez con intención.
Curvas, molduras y texturas arquitectónicas
Las curvas se consolidan en islas de cocina, mobiliario y elementos estructurales. Y reaparecen las molduras, panelados y detalles que aportan profundidad sin recargar. El espacio se vuelve más amable, más pensado, más táctil.
Casas flexibles y bienestar real
No es una tendencia estética, es una necesidad. Muebles modulables, zonas de trabajo integradas con discreción, iluminación regulable y espacios diseñados para descansar de verdad. El hogar acompaña, no exige.
En resumen,
2026 apuesta por cálidez, materialidad auténtica y diseño con intención.
Menos ruido, más bienestar.
Menos tendencia rápida, más decisiones que perduran.
Y, sinceramente, nos encanta esta dirección.
